sábado, 10 de junio de 2017

The Legend of Sergio 2 - Capítulo 27

Sergio volvió a la normalidad, se dirigió a la columna de luz, cogió la guitarra, la cual desapareció entre luz, y él y Nelly ascendieron a una plataforma de hielo que estaba sobre el agua. De ella salió la guardiana del Templo Zora, que tenía el siguiente aspecto:
Guardiana del Templo Zora: ¿Eres tú el joven que salvó Términa hace 6 meses?
Sergio: Así es,soy yo.
Guardiana del Templo Zora: Muchas gracias por derrotar a ese tipo.
Sergio: De nada.
Guardiana del Templo Zora: Tengo entendido que salvaste a los guardianes de los templos Kokiri y Goron, ¿cierto?
Sergio: Sí.
Guardiana del Templo Zora: Bien, entonces sólo te queda por salvar al guardián del Templo Gerudo. Mucha suerte.
Sergio: Gracias, hasta luego
De repente apareció un esplendor de luz y Sergio y Nelly aparecieron en la Fuente Zora. Entraron al Dominio Zora, donde éstos le estaban esperando.
Rey Zora: Disculpa. ¿Has sido tú quien nos ha salvado?
Sergio: Sí, he sido yo.
Rey Zora: En tal caso, en nombre de todos los Zoras de mi dominio te agradezco que hayas derrotado a ese tipo de negro y, por tanto, nos hayas salvado.
Sergio: No hay de qué.
Rey Zora: Sin embargo, faltan dos Zoras.
De repente apareció el Zora que acompañó a Sergio al Dominio Zora.
Zora: Majestad, ¿cómo habéis escapado del sitio donde os encerró aquel tipo de negro?
Rey Zora: Nos ha salvado el chico del hada verde.
El Zora se acercó a Sergio y Nelly.
Zora: Muchas gracias por salvarles.
Nelly: No hay de qué.
Sergio: Me costó bastante derrotar a Demyx, pero al final lo conseguí.
Rey Zora: Aún así sigue faltando uno.
Zora: Veréis Majestad, el Zora que falta no va a venir.
Rey Zora: ¿Y eso por qué?
Zora (suspirando): Porque está muerto.
Rey Zora Y los demás Zoras: ¿Qué?
Sergio: Es cierto. Cuando Nelly y yo llegamos al Lago Hylia estaba muy malherido.
Nelly: Intentamos ayudarle, pero su situación era muy delicada. No pudimos hacer nada.
Rey Zora: ¿Y dónde está enterrado?
Nelly: Lo enterramos en el Lago Hylia.
Rey Zora: Bien, pues vamos allí.
Todos los Zoras se fueron al Lago Hylia para despedir al Zora fallecido.
Sergio: Nosotros vámonos. Aquí ya no tenemos nada que hacer.
Nelly: Está bien.
Sergio y Nelly se fueron del Río Zora y llevaron andando a Tornado. Cuando entraron en Kakariko, Tobi (el perro de Andrea) fue corriendo hacia ellos muy contento.
Sergio: Hola, eh... esto... ¿Cuál era su nombre?
Andrea: Tobi.
Sergio: Es cierto, ya no me acordaba. ¿Qué tal estáis?
Andrea: Bien, estábamos dando una vuelta por aquí. ¿Y qué tal vosotros?
Sergio: Bien.
Andrea: Me alegro. ¿Queréis venir un rato a mi casa?
Sergio: Por mí no hay problema. ¿Tú qué dices, Nelly?
Nelly: Yo también estoy de acuerdo.
Andrea: Entonces vamos.
Sergio: Espera a que primero dejemos el caballo en casa.
Sergio dejó a Tornado en su casa, se cambió la túnica y él y Nelly se fueron a casa de Andrea, acompañados por ella y Tobi.
Sergio: ¿Aquí es donde vives?
Andrea: Sí, esta es mi casa. ¿Queréis tomar algo?
Sergio: A mí un poco de agua no me vendría mal.
Nelly: Lo cierto es que a mí no me apetece nada.
Andrea: Está bien. Voy a traer unas pocas patatas también. Enseguida vengo.
Andrea trajo un vaso de agua para Sergio y un cuenco con patatas. Cuando los tres se sentaron...
Nelly: Antes de nada quiero decirte algo, Andrea.
Andrea: ¿De qué se trata?
Nelly: Tú y yo no hemos empezado con buen pie, pero estoy dispuesta a perdonarte y a que seamos amigas a partir de este momento.
De repente a Andrea se le escapó una lágrima.
Nelly: ¿Estás bien?
Andrea (secándose la lágrima): Sí, no sabes lo feliz que me acabas de hacer.
Nelly y Andrea dieron un abrazo.
Andrea: Bueno, ¿y vosotros dónde habéis estado? No os he visto por el pueblo en todo el día.
Sergio: Hemos ido a dar una vuelta al Lago Hylia.
Andrea: ¿Pero no os fuisteis antes de ayer?
Nelly: No, resulta que ese día nos surgió un imprevisto y al final no fuimos.
Andrea: Aaaah... ¿Y qué ha pasado con las cosas esas de agua que aparecían ahí?
Sergio: No hemos visto ninguna, asi que seguramente han acabado con ellas.
Nelly: No tenemos ni idea de quién puede haber sido.
Sergio: Cambiando de tema, ¿vives tú sola en esta casa?
Andrea: Sí. Mis padres se fueron de viaje y me dejaron al cuidado de la casa. Desde entonces vivo con mi perro Tobi.
Sergio: Ya veo...
Nelly: ¿Y sabes cuándo van a volver?
Andrea: Ni idea.
Mientras tanto, en el Castillo de los Emperadores Oscuros...
Axel: Lo de ese chico es increíble. Que haya sido capaz de vencer a Demyx demuestra que es mucho más fuerte de lo que creíamos.
Roxas: Sí, pero Lexaeus es demasiado fuerte, no creo que pueda con él. Sin embargo no deberíamos confiarnos en exceso.
Axel: Tienes razón. Por cierto, ¿sabes algo del paradero de la princesa?
Roxas: Qué va, desde que hace seis meses escapó del castillo no he vuelto a saber de su paradero.
Axel: ¿Y por qué tanto interés en encontrarla?
Roxas: Hace seis meses ella me aseguró que no, pero yo estoy seguro de que ella sabe dónde está la Trifuerza. Por eso quiero encontrarla a toda costa.
Axel: ¿Y qué hacemos entonces?
Roxas: Sigamos buscando la Trifuerza por nuestra cuenta. La princesa tarde o temprano saldrá de donde esté escondida.
Axel: Está bien.
Un rato después, en casa de Andrea...
Nelly: Mira, ya casi es de noche.
Sergio: Tienes razón.
Andrea: ¿Qué pasa? ¿Os queréis ir ya?
Sergio: Si, ya casi es de noche.
Andrea: Está bien.
Sergio y Nelly se levantaron y se fueron a la puerta.
Andrea: Bueno, pues cuando queráis venir, aquí estaremos.
Sergio: Vale, hasta otra.
Andrea: Hasta otra. Diles adiós, Tobi.
Tobi miró a Sergio y Nelly y les ladró muy contento. Sergio le acarició y él y Nelly se fueron.
Ese día, por la noche...
Sergio: ¿Cuál es el próximo sitio al que tenemos que ir?
Nelly: Al Desierto Gerudo. Allí se encuentra el último templo que tendremos que visitar.
Sergio: Bien, pero si no te parece mal mañana practicaré un poco y compraré pociones, que no tengo ni una.
Nelly: Está bien, como quieras.
Sergio: Buenas noches.
Nelly: Buenas noches.
Al día siguiente...
Continuará...

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