Roxas se acercó a Sergio y le atacó con su Llave Espada, pero el guardián del Templo Goron le detuvo con sus garras de metal.
Roxas: ¿Qué?
Guardián del Templo Goron: No te dejaré acercarte a ese chico. Lucha contra mí.
Roxas y el guardián del Templo Goron comenzaron a luchar. Poco después...
Guardiana del Templo Kokiri: ¡Ahora, vámonos!
La guardiana del Templo Kokiri cogió a Sergio y ésta echó a volar. Mientras, Roxas chocó su Llave Espada con una de las garras de metal del guardián del Templo Goron y ambos se separaron.
Guardián del Templo Goron: Aquí termina nuestra pelea.
Roxas: ¿Cómo?
Guardián del Templo Goron: ¡Fuerza de Gea!
Roxas saltó y lanzó su Llave Espada contra el ataque, provocando una explosión. Cuando el humo desapareció vio que el guardián no estaba.
Roxas: ¿Pero dónde...?
Miró hacia atrás y vio que estaban fuera del castillo.
Roxas: ¡Escuchadme! ¡Más os vale tener cuidado a partir de ahora!
Sergio: Gracias a los dos por salvarme.
Guardiana del Templo Kokiri: No hay de qué.
Guardián del Templo Goron: ¿Dónde quieres que te dejemos?
Sergio: En la antigua casa de Impa. Estoy viviendo temporalmente allí.
Guardiana del Templo Kokiri: Está bien.
Los dos guardianes se hicieron invisibles y se dirigieron a Kakariko.
Mientras tanto, en otro lugar...
???: ¿Estás bien, Nelly?
Nelly: No. Sólo de pensar en lo que los Emperadores Oscuros le puedan estar haciendo...
???: Comprendo.¡Ya sé! ¿Y si vamos a buscarle?
Nelly: ¿Eh?
???: Tengo la sensación de que de algún modo se ha salvado.
Nelly: ¿Estás seguro?
???: No, por eso quiero ir a comprobarlo.
Mientras, en Kakariko...
Guardiana del Templo Kokiri: Ya estamos en tu casa.
Guardián del Templo Goron: ¿Quieres que nos quedemos aquí por si acaso aparecen esos tipos?
Sergio: Gracias, pero no hace falta.
Guardiana del Templo Kokiri: Está bien, como quieras. Ya nos vamos.
Sergio: Muchas gracias por salvarme, de verdad.
Guardiana del Templo Kokiri: No hay de qué.
Guardián del Templo Goron: Mucha suerte, cuídate.
Los dos guardianes se fueron y Sergio se tumbó un rato.
Por la tarde...
???: Ya estamos en Kakariko. ¿Por dónde le buscamos?
Nelly: No sé, a mí me da igual.
Estuvieron un rato buscando a Sergio, pero no le encontraron.
Nelly: Nada, no aparece.
???: Espera. ¿Y en la casa de Impa?
Nelly: Es cierto, ahí no hemos mirado. Déjame a mí.
Nelly abrió las ventanas, entró en la casa y vio a Sergio durmiendo. Entonces empezó a llorar.
Nelly: Menos mal que está vivo.
Sergio (despertándose): ¿Pero qué pasa...? ¿Nelly? ¿Eres tú?
Nelly: Sí, soy yo.
Sergio: ¿Pero tú no estabas muerta?
Nelly: No, me salvó alguien en el último momento.
Sergio: A mí me salvaron los guardianes de los templos Kokiri y Goron. De no ser por ellos vete a saber lo que me hubieran hecho los Emperadores Oscuros.
Nelly: Bueno, no pensemos en eso. Lo importante es que al final no nos ha ocurrido nada.
Sergio: Tienes razón.
Un rato después, fuera de la casa...
???: Bueno, no parece que vaya a hacer falta aquí.
Por la noche, en el castillo de los Emperadores Oscuros...
Roxas: Esos guardianes son unos malditos entrometidos. Nadie me hace enfadar y se va de rositas. Cuando les pille...
Axel: Yo creo que deberías olvidarte de ellos y centrarte en el chico y su hada. Parece ser que alguien logró salvarla.
Roxas: ¿¡Qué!?
Roxas pegó un puñetazo a la silla.
Roxas: ¿Qué pasa últimamente? ¿Por qué todo son problemas?
???: ¿Qué hacemos ahora, jefe?
Roxas respiró hondo y se calmó.
Roxas: Hasta ahora nos hemos centrado demasiado en ese chico. Demyx y Lexaeus, buscad la Trifuerza en las áreas que estáis ocupando. Axel y yo buscaremos en el resto de la región de Hyrule.
Lexaeus: ¿Y entonces vamos a dejar en paz a ese chico?
Roxas: Por supuesto que no. Seguramente pasará por el lago o por el desierto. Si aparece, no os cortéis y acabad con él.
Demyx y Lexaeus: Está bien.
Al día siguiente...
Sergio: Buenos días.
Nelly: Buenos días. ¿Listo para ir al Lago Hylia?
Sergio: No, hoy prefiero aprovechar el día para practicar un poco. Tengo que hacerme más fuerte.
Nelly: Bien pensado.
Sergio: ¿Tú conoces algún sitio para practicar?
Nelly: Pues no, la verdad es que no.
Sergio: Entonces iré a practicar a la Pradera de Hyrule.
Nelly: No sé yo si es el mejor sitio. ¿Y si los Emperadores Oscuros te atacan como ayer?
Sergio: Ahora que saben que sabemos que buscan la Trifuerza seguramente la buscarán con más empeño.
Nelly: Sí, pero no creo que nos dejen en paz así por las buenas.
Sergio: Pero en algún sitio tendré que practicar.
Nelly: La Pradera de Hyrule es un sitio ideal para practicar, y no conozco ningún otro por aquí cerca.
Sergio: Entonces está decidido.
Sergio se fue a la Pradera de Hyrule a practicar con la espada para hacerse más fuerte y así poder combatir a los Emperadores Oscuros.
Ese mismo día, por la noche...
Sergio: Bueno, creo que he mejorado algo, pero no sé si será suficiente para vencer a los Emperadores Oscuros.
Nelly: Esperemos que lo sea, por el bien de Hyrule.
Sergio: Cambiando de tema, mañana iremos al Lago Hylia a ver qué está pasando. Lo que nos dijo Andrea me tiene bastante preocupado.
Nelly: ¿Pero tú acaso te creíste lo que dijo esa chica?
Sergio: Por supuesto, noté que sus palabras eran completamente sinceras.
Nelly: Si tú lo dices...
Sergio: ¿Se puede saber qué te pasa con ella?
Nelly: Esa chica no me cae bien. Nunca la perdonaré por lo que nos hizo.
Sergio: Estuvo muy mal lo que hizo, las cosas como son, pero luego vino a pedirnos perdón muy arrepentida.
Nelly: Hay gente que sabe fingir muy bien. ¿Quién te asegura que no lo hizo sólo para quedar bien con nosotros?
Sergio: Ya está bien, Nelly. Mira, entiendo que no quieras perdonarla, pero por lo menos se merece un respeto.
Nelly: ¿Cómo pretendes que la respete si ella no nos respetó a nosotros?
Sergio: De verdad, cuando se te mete algo en la cabeza... Mejor vamos a dormir porque esto no lleva a ninguna parte.
Nelly: Si, va a ser lo mejor. Buenas noches.
Sergio: Buenas noches.
Al día siguiente...
Continuará...

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